Cuerpos olímpicos: ¿Dónde están los límites del sexo?
Los hechos de Semenya
Mokgadi Caster Semenya (nacida el 7 de enero de 1991 en Ga-Masehlong, provincia de Limpopo) es una atleta sudafricana. Es una corredora de media distancia que ganó en 800 metros lisos en los 2008 Commonwealth Youth Games. En los 2009 African Junior Championships ganó las carreras de 800 metros y 1500 metros con marcas de 1:56.72 y 4:08.01 respectivamente. Su tiempo en los 800 metros fue marca mundial en 2009. Fue, asimismo, récord nacional, récord del campeonato y mejor marca personal en casi cuatro segundos. Semenya batió simultáneamente los récords Senior y Junior de Sudáfrica conseguidos por Zelda Pretorius con 1:58.85 y por Zola Budd con 2:00.9 respectivamente. También ganó el oro en los 800 metros lisos en el Campeonato Mundial de Atletismo de Berlín de 2009 con un tiempo de 1:55.45 en la final, consiguiendo de nuevo la mejor marca del año.
Las dudas sobre Semenya
Tras estos éxitos, otras corredoras elevaron sus sospechas acerca del sexo de Semenya y la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) hizo público que había pedido un test de verificación de género en las semanas precedentes a que Semenya ganara la medalla, debido a que los resultados de las pruebas realizadas en Sudáfrica previamente al Campeonato del Mundo mostraban unos niveles de testosterona tres veces superior a lo normal.
Al parecer, la autoridad con la que ganó Semenya la final, delante de la keniana Janeth Jekgosgei, anterior campeona, y la británica Jennifer Meadows, hacen crecer las dudas sobre su feminidad. La vencedora sacó más de dos segundos en una prueba relativamente corta a Jepkosgei (1:57.90) y a Meadows (1:57.93).
El control de género, instaurado por el COI en México 1968 dadas las sospechas que inspiraban las atletas del Este en los años en los que se extendió el uso de la testosterona sintética, dejó de ser obligatorio desde Sidney 2000 tanto por razones de protección de la intimidad como por las dudas sobre la validez de los sistemas utilizados. Inicialmente, el control consistía en un mero examen anatómico. Posteriormente, se usó un análisis de cromosomas y luego se instauró el que aún está en vigor, el SRY, que se practica sólo en casos excepcionales en busca de un solo gen imprescindible para la masculinidad.
La IAAF pidió a la federación nacional de la atleta que le suministre información, ante rumores que hablan de que es hermafrodita, con atributos femeninos y masculinos. "Tras su sensacional actuación en el Campeonato de África juvenil, donde mejoró su marca de 800 y 1500 metros, hay rumores y especulaciones sobre ella", explicó Nick Davies, portavoz de la IAAF. "Hemos contactado con la federación sudafricana para saber si tienen documentos que permitan establecer su sexo y que están intentando conseguir, pero hay que saber que es un proceso complejo, que necesita tiempo y cuesta caro", añadió. "Es una cuestión que tomamos en serio", señaló Davies.
Según el portavoz de la IAAF, la constitución de este informe, que comprende pruebas de expertos, psicólogos y ginecólogos, dura varias semanas. "No teníamos en ese momento ningún elemento definitivo que no le autorice a participar en 800 metros", señaló Davies. Semenya, de 18 años, causó sensación en el Mundial juvenil de Bambous (Isla Mauricio), a finales de julio y principios de agosto, ganando las pruebas de 800 metros, con un tiempo de 1:56.72, y la de 1.500 metros, con 4:08.01.
La sudafricana, ex jugadora de fútbol, donde ocupaba la demarcación de lateral izquierdo, había afirmado el lunes que si seguían los comentarios, que consideraba hirientes, sobre ella, en el futuro, podría dejar el atletismo. Cuando agarró la bandera sudafricana y recorrió parte del estadio para celebrar su triunfo, una parte del estadio le dedicó una sonora pitada.
Pero más sorprendente aún es la afirmación del diario (que antes había publicado el alemán 'Bild') de que el tristemente célebre Ekkart Arbeit, 'famoso' por cebar de hormonas masculinas a las atletas de la extinta Alemania del Este, es quien está detrás del tratamiento de Semenya, ya que es el entrenador de los atletas del país. Arbeit era el entrenador de lanzamientos de la Alemania Oriental de 1982 a 1988, periodo en el que Heidi Krieger, lanzadora de peso, fue tan tratada con hormonas masculinas que terminó cambiando de sexo.
La Federación Sudafricana, por medio de su jefa de prensa, Ethel Manyaka, ha hecho saber que no habría enviado a una atleta a los Mundiales de no haber estado segura de su género. Para Manyaka, otras atletas tienen aspecto masculino y no generan dudas, y citó a María Mutola (Mozambique), Pamela Jelimo (Kenia), Ariane Friedrich (Alemania), además de algunas rusas y ucranianas
El caso generó indignación entre diversos sectores en Sudáfrica, donde se definió el hecho como "racismo del más alto orden". Para Komphela, se trató de una acción humillante, sexista y racista de la IAAF. Según el político, hubo numerosas atletas blancas que tenían rasgos masculinos y que nunca fueron sometidas a un test. "Esta conmoción se generó sólo porque ella es negra y superó a todas sus rivales europeas", añadió.
Los porqués
Esta noticia nos plantea por un lado el autoritarismo que implica la división de los seres humanos en hombres y mujeres, la opresión y discriminación que eso implica especialmente para sujetos y cuerpos que traspasan los cánones impuestos, como es el caso de las atletas, por el mismo ejercicio y la preparación que deben tener. A su vez, vuelve al tapete el prejuicio ante toda mujer que destaque “de que seguro es un hombre”, como si las mujeres no tuvieran la valía, ni la capacidad de lograr éxitos deportivos y romper récords mundiales. Revive la fantasía masculina de que las mujeres que destacan son hombres disfrazados, que incapaces de brillar entre otros hombres prefieren el “éxito fácil” que su condición naturalmente superior de machos les da entre las mujeres.
Ha habido casos de mujeres que en el conteo cromosomático han salido como hombres y han sido privadas de sus galardones cuando meses después daban a luz. Estos cuerpos nos indican que ya no es posible mantener esa indivisible línea entre lo masculino y lo femenino y que también es un derecho de los atletas competir sin que se ventile lo que hay debajo de su cintura, sean, hombres, mujeres, intersexuales o lo que fuera.
Pero esta tajante concepción entre lo femenino y lo masculino, que es más ideal que real, también impide a las personas transexuales participar como transexuales dado que se someten a tratamientos hormonales, así como a las personas intersexuales que en el imaginario de los dirigentes tendrían ventaja sobre las y los demás competidores.
Lo que está ocurriendo con Semenya nos debe invitar a reflexionar sobre la división entre hombres y mujeres, y si ya no es tiempo de que las competencias sean abiertas y libres en vez de invitar a la sospecha, a la humillación o a la duda.
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Caster_Semenya
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2009/08/19/masdeporte/1250680742.html
http://www.marca.com/2009/08/24/atletismo/1251121323.html
http://www.elpais.com/articulo/deportes/duda/Semenya/elpepidep/20090819elpepidep_6/Tes
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2009/08/21/masdeporte/1250878812.html

